analisis pelicula midsommar y su alusion al paganismo


Iron Maiden se divierten en la Cámara de los Horrores del Madame Tussaud’s.

Como un auténtico actor de Hollywood, el entrañable Eddie ha

interpretado los más diversos papeles a lo largo de la historia de

Iron Maiden. En el disco homónimo de la banda que supuso su

debut en 1980, Eddie aparecía en primer plano en una calle

desolada y siniestra, bajo la luz de la luna llena y de las farolas. En

la cubierta de Killers (Asesinos, mi favorita por las pesadillas que en

mi mente infantil provocaba), Eddie alzaba un hacha, dispuesto a

rematar a su víctima, que se aferraba a su camiseta pidiéndole

clemencia. Posteriormente, sería piloto de la segunda guerra

mundial, un zombie en el momento de volver a la vida —en Life after

Death (Vida después de la muerte), otra de las portadas que

poblaron mis malos sueños cuando niño—, un soldado del futuro y

protagonizó muchas otras reencarnaciones.

Al igual que sucede con KISS, tampoco Iron Maiden tuvieron

conexiones serias con las fuerzas del mal, y su satanismo no fue

más allá de publicar un Lp en 1982 con el elocuente título de The

Number of the Beast (El número de la bestia). Esta vez, Eddie daba

vida a una mini-bestia infernal.


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