La Patrulla del Infierno.

 



Judas Priest, Hell Patrol

Otro superviviente de la década de los 70 es Ozzy Osbourne,

que en su carrera en solitario hizo uso de la imaginería satánica

mucho más profusamente que en su etapa al frente de Black

Sabbath. Sirva como ejemplo el hecho de que sólo en dos portadas

de toda su discografía no muestran alguna escena dantesca y

desagradable, o la pieza clásica que elegía para que sonara por

monitores antes de sus conciertos: ‘O Fortuna’, de la ópera Carmina

Burana, fragmento con aires de aquelarre que ha sido profusamente

empleado en el cine para ambientar escenas relacionadas con la

brujería (The Doors) o la llegada del Anticristo (La profecía).

Blizzard of Ozz (Ventisca de Ozz, 1980) supuso el punto de

partida para la carrera de Ozzy, que aparecía en la portada

disfrazado de brujo malvado y levantando una cruz de madera.

Estaba claro que Ozzy no estaba dispuesto a renunciar a su fama

de adorador del Diablo que tantos beneficios comerciales había

proporcionado a Black Sabbath. De este mismo año data una

canción llamada ‘Mr Crowley’, dedicada a La Bestia 666.

Ozzy sumido en su autoparodia.

Después de la buena acogida que obtuvo Blizzard of Ozz, Ozzy

publicó Diary of a Madman (Diario de un hombre loco) en 1981.

Durante la gira correspondiente, Ozzy decidió alimentar su leyenda

de salvaje lanzando carne cruda al público, carne que por supuesto

le era devuelta. Cuando se extendió la noticia del peculiar

comportamiento de Ozzy, la audiencia se le adelantó y se traía de

casa sus propios proyectiles: ranas, gatos y serpientes muertos. Era

divertido hasta que ocurrió el incidente del murciélago, uno de los

principales argumentos de quienes le acusan de loco satánico. En

Des Moines, Iowa, un chico se llevó al concierto un murciélago vivo

y lo lanzó al escenario. Deslumbrado por los focos, el murciélago se

quedó quieto sobre las tablas. Ozzy, creyendo que se trataba de un

murciélago de goma, lo cogió y le arrancó la cabeza de un mordisco.

Como consecuencia, Ozzy se pasó una semana recibiendo

inyecciones antirábicas y la rumorología hizo su trabajo, por lo que

muy pronto la historia del murciélago se quedó pequeña y aburrida y

la gente hubo de inventarse mentiras como que Ozzy, antes de un

concierto, había lanzado tres cachorros a la audiencia y se había

negado a que la actuación comenzara hasta que no se los

devolvieran muertos. Esto no había quien se lo creyera, pero, por si

acaso, la policía amenazó a Ozzy en varios conciertos de la gira con

entrar en acción si algún animal resultaba herido en el escenario.

Aquel murciélago no sería el último animal que sentiría los

dientes de Ozzy en sus carnes. Cuando firmó un contrato con CBS,

viajó a Los Ángeles para conocer a la junta directiva de la compañía.

Sharon, su segunda esposa, le sugirió que, para impresionarles,

entrara en la sala en la que le esperaban con dos palomas y las

lanzara al aire. Ozzy —considerablemente borracho, como era

normal en él— entró en la sala y se encontró con todos aquellos

petimetres encorbatados mirándole como si fuera un extraterrestre.

Molesto por sus miradas, Ozzy liberó a una de las palomas, pero

procedió a morderle la cabeza a la otra. El momento fue

inmortalizado por un fotógrafo y Ozzy añadió un dato más a su

currículum como devorador de animales vivos.

El famoso festín de Ozzy con la paloma.

En noviembre de 1982 se puso a la venta Speak of the Devil (El

parlamento del Diablo). En el borde de la portada había impresas

unas runas que se traducen del siguiente modo: «¿Cómo estáis?

Producciones Marca-Un-Demonio en conjunción con Gráficos

Cementerio se enorgullece de presentaros al hombre loco del rock

vertiendo en el cuarto de baño El Satanos». De nuevo, la

demonología se ponía al servicio del humor negro de Ozzy.

Al igual que Judas Priest, Ozzy Osbourne también tuvo que librar

una batalla legal por el suicidio de varios de sus seguidores. La

canción que originó la polémica es ‘Suicide Solution’ (Solución

suicida), incluida en Blizzard of Ozz. El título puede ser interpretado

en dos sentidos: que el suicidio es una solución o que el alcohol es

una solución (sinónimo de líquido) suicida. Ozzy ha declarado que

sus intenciones al escribir la canción eran hablar del alcohol como

un líquido mortífero, ya que su inspiración fue la muerte de Bon

Scott, cantante de AC/DC, ahogado por su propio vómito tras

desmayarse, borracho, en su coche. Los primeros versos de la

canción ratifican su versión:

Wine is fine

but whiskey’s quicker.

Suicide is slow with liquor.

El vino está bien

pero el whiskey es más rápido.

El suicidio es lento con el licor.

Durante el resto de la canción Ozzy describe la pesadilla del

alcoholismo para concluir del siguiente modo:

Breaking laws, knocking doors,

but there’s no one at home.

Made your bed, rest your head

but you líe there and moan.

Where to hide,

suicide is the only way out.

Don’t you know what it’s really all about?

Rompiendo leyes, llamando a las puertas,

pero no hay nadie en casa.

Te hiciste la cama, reposaste la cabeza,

pero estás ahí tumbado y suspiras.

Dónde esconderte,

el suicidio es la única salida.

¿No sabes de qué va todo esto?

Ozzy Osbourne, Suicide Solution

Ozzy se enteró por la prensa de que existían tres querellas

interpuestas contra él por el suicidio de tres jóvenes. En los tres

casos, se alegaba que la causa directa del suicidio había sido el

texto de ‘Suicide Solution’. El abogado Thomas Anderson,

representante de la familia de uno de los suicidas, alegaba que en la

producción del tema se había empleado una técnica que combinaba

la música con determinadas frecuencias que hacían imposible al

oyente resistirse al mensaje que la pieza transmitía[38]

. Además,

Anderson alegaba que en la canción podía oírse el mensaje «shoot,

shoot, get the gun, get the gun» (dispara, dispara, coge la pistola,

coge la pistola).

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