Black Sabbath o Sabbath
Negro es otra forma de definir los aquelarres de las brujas. Su
imagen grotesca y tenebrosa, sus portadas truculentas y unas letras
tenebrosas hicieron el resto.
Como veremos más adelante, Black Sabbath se presentaron de
modo siniestro por consejo de los ejecutivos de la compañía
discográfica que editó su primer trabajo. Es una lástima que a causa
de su leyenda negra se olviden en muchas ocasiones las valiosas
aportaciones que Black Sabbath realizaron a la música de los años
70, no sólo como creadores de unos riffs densos y lúgubres que
posteriormente serían el patrón del heavy metal, sino también por
ser los primeros en descubrir los beneficios que reporta la estética
descaradamente malvada en el mundo del rock. Sin Black Sabbath,
las estanterías de las tiendas de discos en los años 80 no habrían
estado pobladas de discos de grupos de heavy garrulo con portadas
sembradas de imaginería satánica, tal y como veremos en el
próximo capítulo.
No obstante, sería injusto culpar únicamente a Black Sabbath de
la expansión del gusto por lo satánico. La promoción elegida por su
compañía discográfica influyó mucho en su consolidación como
banda satánica, sin que ninguno de sus miembros, excepto el
bajista Geerzer Butler, demostrara un interés especial por el
esoterismo. Los miembros de Black Sabbath eran unos
veinteañeros en el momento de su debut, y se dejaron llevar por los
consejos de los ejecutivos de marketing de la compañía. Esta
imagen y actitud deliberadamente siniestra les reportaría mucha
fama, pero también haría que sus canciones fueran
malinterpretadas, que las metáforas satánicas que utilizaban para
hablar, por ejemplo, de temas como la guerra, cayeran en saco roto.
Black Sabbath se llamó primero Earth (Tierra), nombre que
tuvieron que cambiar cuando se enteraron de la existencia de otro
grupo llamado así. Sus componentes eran el cantante Ozzy
Osbourne (3 de diciembre de 1948), el guitarrista Tony Iommi (19 de
febrero de 1948), el bajista Geezer Butler (17 de julio de 1949) y el
batería Bill Ward (5 de mayo de 1948). La banda favorita de Ozzy
era The Beatles, por lo que es probable que una de las razones que
les llevara a tocar en Alemania —todavía con el nombre de Earth—
fuera que allí comenzaron The Beatles.
Ya en Earth y en aquellos primeros tiempos en Alemania, Ozzy
comenzó a labrarse su fama de lunático imprevisible. Cuenta la
leyenda que, en 1968, ante el poco interés demostrado por la
audiencia durante una actuación del grupo en un pequeño club,
Ozzy se retiró a los camerinos y se pintó la cara, las manos y los
pies con pintura de color púrpura. Cuando volvió a salir a escena,
comenzó a proferir alaridos, pero aquellos germanos circunspectos
siguieron sin prestarle atención. Su treta no dio resultado, pero
supuso un buen comienzo para uno de los cantantes más
desagradables de la historia del rock.
Es de suponer que gran parte de la entrega de Ozzy en escena
(su histrionismo llevó a mucha gente a comentar que parecía estar
poseído por el Demonio durante las actuaciones de Black Sabbath)
se debiera a que la música le había salvado de una vida de
delincuencia. Ozzy proviene de una familia de clase baja que
pasaba por muchos apuros para llegar a fin de mes. Cuando Ozzy
fue expulsado de la escuela, se puso a trabajar para aportar dinero
a la maltrecha economía familiar. Curiosamente, sus trabajos
(afinador de bocinas en una fábrica de automóviles y empleado en
un matadero y un crematorio) serían premonitorios del estruendo de
su música y su gusto por lo macabro.
Pero Ozzy no quería recibir órdenes de nadie, de modo que dejó
su trabajo para intentar hacer carrera en el mundo del hampa. Hizo
sus pinitos con algunos robos y asaltos, pero cometió el error de
realizarlos con las manos cubiertas por guantes con los dedos
recortados, por lo que a la policía le fue muy sencillo dar con él a
través del análisis de sus huellas dactilares y enviarle tres meses a
prisión a la edad de dieciocho años. Volvería a la cárcel, poco
después, por darle un puñetazo en la boca a un policía.
Después de su última estancia entre rejas, decidió que no quería
volver. Como no le gustaba trabajar y estaba claro que el crimen no
era lo suyo, decidió —vista la popularidad de The Beatles en aquella
época— que la música era el camino a seguir. En la actualidad,
Ozzy es millonario.
El origen del nombre definitivo del grupo procede de un filme que
interpretó Boris Karloff en 1935. Earth sólo tocaban versiones y
decidieron titular su primera canción propia como ‘Black Sabbath’.
Cuando se dieron cuenta de que ya existía otra banda llamada
Earth, Geezer Butler propuso tomar para el grupo el mismo nombre
de su primera canción. Existe otra versión que añade que otro
motivo para la elección de Black Sabbath fue el interés del bajista
por el escritor ocultista Denis Wheatley.
En aquellos tiempos, los grupos seguían cantando al sueño
hippie de paz y amor libre. Black Sabbath se propusieron cantar
sobre el mundo real y decidieron que la realidad sería su fuente de
inspiración, si bien el interés anteriormente mencionado de Geezer
por el ocultismo les llevaría también a escribir letras esotéricas. No
obstante, dado que los Sabbath gustaban de utilizar imágenes
diabólicas para hablar del mundo que les rodeaba, tanto en un caso
como en otro no se libraron de las acusaciones de satanistas.
Black Sabbath. De izquierda a derecha: Bill Ward, Geezer Butler,
Ozzy Osbourne y Tony Iommi. Obsérvense las cruces que lucen estos últimos.
Sin embargo, contra la creencia popular, existen varios hechos
que prueban que los miembros de Black Sabbath no sólo no eran
satanistas, sino que, por el contrario, no querían tener nada que ver
con el Diablo y sus adoradores. Sirva como ejemplo el origen de los
crucifijos que todos sus miembros lucían y con los que decoraban el
escenario, crucifijos que han dado lugar a toda clase de
especulaciones y a acusaciones de sacrilegio. Antes de que
publicaran su primer disco, la fama de Black Sabbath llegó a oídos
de un grupo de satanistas que, visto el nombre y las letras de las
canciones del grupo, creyeron que comulgaban con su culto y les
pidieron que tocaran en la «noche de Satán» que pensaban celebrar
en Stonehenge, conjunto de dólmenes famoso por sus supuestos
poderes mágicos. Los Sabbath rechazaron la oferta para ser poco
después informados por Alec Sanders, Señor de los Brujos de
Inglaterra y seguidor suyo, que los satanistas les habían echado un
mal de ojo. Asustado, Ozzy le pidió a su padre que les fabricara
cruces de aluminio, que posteriormente hicieron bendecir y se
convertirían en uno de los símbolos de la banda.
Sin embargo, es posible que las relaciones entre Black Sabbath
y Alec Sanders se prolongaran más allá de este episodio, ya que
existe otra versión que argumenta que las cruces son una exigencia
de Sanders a cambio de realizar determinados conjuros que les
asegurarían el éxito. Entre otras condiciones del trato figuraba que
Ozzy bailara sobre las tumbas de los cementerios en las noches de
luna llena.

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