Las hordas metálicas captaban los guiños de sus ídolos
y se
inventaban las más rebuscadas interpretaciones de sus
nombres en
clave satánica, decoraban sus carpetas con los dibujos
apocalípticos de sus bandas favoritas —aquella vieja
estética a lo
Conan— y, en los conciertos, realizaban, brazo en
alto, el gesto del
chivo con sus dedos índice y meñique extendido. Este
gesto, que
pretendía simular los cuernos del macho cabrío, animal
en cuya
forma se presentaba Satanás en los aquelarres,
adquirió gran
popularidad y se convirtió en una de las señas de
identidad del
movimiento metálico. En España encontró gran cantidad
de adeptos
y el grupo Panzer llegó a publicar un Lp cuya portada
mostraba el
dibujo de una mano «haciendo los cuernos».
Son tantas las bandas metálicas de los 80[*] que
entraron en este
juego satánico que aquí sólo nos referiremos a las de
mayor
trascendencia, como es el caso de KISS, grupo que en
el momento
de escribir este libro se halla de plena actualidad
gracias a una gira
que les ha traído de regreso al panorama musical y a
la memoria de
muchos ex-adolescentes que les idolatraron en sus años
mozos.
La banda formada por Gene Simmons (bajo y voz), Ace
Frehley
(guitarra), Paul Stanley (guitarra) y Peter Criss
(batería) estuvo más
cercana a los cómics de superhéroes de la Marvel que a
los
dictados de la Iglesia de Satán de LaVey, si bien
buena parte de su
leyenda se basa en los guiños satánicos que sus
seguidores creían
adivinar.
Una espectacular imagen y una apoteósica puesta en
escena
fueron claves en la fama de Kiss. Sus maquillajes
galácticos, sus
plataformas y sus trajes espaciales de cuero negro
forman parte ya
de la cultura de masas del siglo XX. Cada miembro de
la banda
interpretaba un papel y el elegido por Simmons era el
Diablo, pero
este hecho es meramente circunstancial, ya que no se
le conocen
más actividades satánicas que las impuestas por su
personaje en
directo (vomitar sangre, escupir fuego, etc.). Todo
forma parte del
afán de escandalizar de un provocador nato como
Simmons, más
preocupado por sus hazañas sexuales que por cualquier
tipo de
esoterismo.
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