atisbos de satanismo en Alice Cooper

 


Los únicos atisbos de satanismo en Alice Cooper —además de

la procedencia del nombre— son los simulacros de sacrificios de

animales que realizaba en escena. Nunca llevó a cabo Vince Furnier

en la vida real los desmanes que su alter ego Alice Cooper

perpetraba durante sus actuaciones. Supo separar perfectamente su

faceta como el showman más siniestro del planeta de su vida

privada como un ser humano normal y corriente. Ni siquiera sus

canciones hablaban de satanismo, sino, más bien, de temas

escabrosos, desagradables o que fueran tabúes prohibidos. Sin

embargo, a causa de sus representaciones en vivo fue perseguido

como enviado de Satanás. Una vez más, como en el caso de Ozzy

Osbourne, se ha de decir que si Alice Cooper estuvo alguna vez

poseído por alguien, ese alguien fue el alcohol, que le envió a una

clínica de desintoxicación a finales de los años 70.

Los neófitos y el gran circo del heavy metal

El metal de los años 80 fue un paréntesis muy loco lleno de

anécdotas divertidas en el que el satanismo fue utilizado por las

bandas de este espectro como reclamo morboso. La década

anterior fue pasto de los estereotipos y los clichés. La consigna

parecía ser: «El heavy metal será satánico o no será», pero ese

satanismo era un satanismo de pastelería, de cómic, del cachondeo

y desmadre propios de una juventud que todavía no sentía en sus

carnes los embates del desempleo y la crisis económica.

Los grupos metálicos de los 80 y sus seguidores se aprendieron

al dedillo las normas del manual de bolsillo del perfecto satanista.

Una de las lecciones mejor aprendidas fue la de los mensajes

ocultos, que sus seguidores empezaron a aplicar en sus propios

nombres. De este modo, KISS (que literalmente significa beso) eran,

en realidad, Kings/Knights/Kids In Satanic Services

(Reyes/Caballeros/Niños en Servicios Satánicos); AC/DC, Anti

Christ/Death Christ (Anti Cristo/Muerte a Cristo); W.A.S.P., siglas

inglesas para White Anglo Saxon Protestant (Protestante Blanco

Anglosajón) se convirtió en We Are Sexual Perverts (Nosotros

Somos Pervertidos Sexuales); Slayer (asesino), Satan Laughs As

You Eternally Rot (Satán Se Ríe Mientras Tú Te Pudres

Eternamente), etc. Otro de los métodos preferidos por las bandas

para esconder sus mensajes satánicos era el viejo truco de la

grabación hacia atrás, culpable de la muerte de tantas agujas de

tocadiscos.

Las hordas metálicas captaban los guiños de sus ídolos y se

inventaban las más rebuscadas interpretaciones de sus nombres en

clave satánica, decoraban sus carpetas con los dibujos

apocalípticos de sus bandas favoritas —aquella vieja estética a lo

Conan— y, en los conciertos, realizaban, brazo en alto, el gesto del

chivo con sus dedos índice y meñique extendido. Este gesto, que

pretendía simular los cuernos del macho cabrío, animal en cuya

forma se presentaba Satanás en los aquelarres, adquirió gran

popularidad y se convirtió en una de las señas de identidad del

movimiento metálico. En España encontró gran cantidad de adeptos

y el grupo Panzer llegó a publicar un Lp cuya portada mostraba el

dibujo de una mano «haciendo los cuernos».

Son tantas las bandas metálicas de los 80[*] que entraron en este

juego satánico que aquí sólo nos referiremos a las de mayor

trascendencia, como es el caso de KISS, grupo que en el momento

de escribir este libro se halla de plena actualidad gracias a una gira

que les ha traído de regreso al panorama musical y a la memoria de

muchos ex-adolescentes que les idolatraron en sus años mozos.

La banda formada por Gene Simmons (bajo y voz), Ace Frehley

(guitarra), Paul Stanley (guitarra) y Peter Criss (batería) estuvo más

cercana a los cómics de superhéroes de la Marvel que a los

dictados de la Iglesia de Satán de LaVey, si bien buena parte de su

leyenda se basa en los guiños satánicos que sus seguidores creían

adivinar.

Una espectacular imagen y una apoteósica puesta en escena

fueron claves en la fama de Kiss. Sus maquillajes galácticos, sus

plataformas y sus trajes espaciales de cuero negro forman parte ya

de la cultura de masas del siglo XX. Cada miembro de la banda

interpretaba un papel y el elegido por Simmons era el Diablo, pero

este hecho es meramente circunstancial, ya que no se le conocen

más actividades satánicas que las impuestas por su personaje en

directo (vomitar sangre, escupir fuego, etc.). Todo forma parte del

afán de escandalizar de un provocador nato como Simmons, más

preocupado por sus hazañas sexuales que por cualquier tipo de

esoterismo.

Otra superbanda de rock duro que hoy en día sigue tan activa

como siempre es AC/DC. Este grupo, junto con Kiss, ya estaba en

activo en los 70, pero el afán, tan de moda en los 80, por etiquetarlo

todo ha provocado que en la actualidad se les considere parte del

movimiento metálico de los 80, pese a no tener nada que ver ni en

sus letras ni en sus directos con héroes del metal como Iron Maiden

o Metallica.


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