Uno de los secretos mejor guardados de El Secreto era su capacidad para convertir a sus ingenuos lectores en vendedores a domicilio en la mejor tradición Amway. No bastaba con dar la chapa a los amigos; había que hacerles un favor y regalarles un ejemplar para que se lo leyeran. ¿Para qué convencer a varios tontos para que pagaran por el libro si se podía convencer a uno para que comprara varios?
Lo peor es eso, que encima querían que te lo leyeras. No tenían suficiente con deshonrar tu librería con esa joya, tenías que aparentar haberlo leído y decirle que muy bonito. Rhonda Byrne era de todo menos tonta y sabía muy bien por qué: para reafirmar las creencias de sus lectores (más que para ganar nuevos) y que, con un poco de suerte, hicieran un nuevo viaje a la librería prestos a pagar por enésima vez por el engaño.
La coartada era que regalando el libro, los allegados podrían tener la suerte de descubrir por sí mismos que si querían un yate, pensaban todo el día en un yate, y colgaban en sus casas fotos de yates al final tendrían un yate. Pero los muy palizas, en lugar de regalarte el puto yate y volver a desear otro –lo que hubiera creado una legión de conversos- te daban la mierda de libro para que acumulara polvo en tu estantería. Después de todo, ¿cómo iban a pagar el yate si se lo habían gastado todo en comprar libros?
Rhonda, Al final, entre libros y cursos, algunos –pocos- se forraron, pero las dudas permanecen. Si atraemos aquello en lo que pensamos, bueno o malo, entonces ¿la crisis es por que hubo mucha gente que deseaba arruinarse o por que unos bankgsters se han adueñado del sistema financiero internacional? ¿Soñaban en secreto los haitianos con un terremoto? Los enfermos de cáncer, las víctimas de un conductor borracho, los huérfanos… ¿De verdad tuvieron lo que querían? Según Rhonda Byrne sí, la culpa es de las víctimas. Su moraleja: aléjate de los que están peor que atraen el mal fario. Que tía más simpática.
Lo bueno de El Secreto es que funcionó como el clásico impuesto para tontos: Byrne es hoy multimillonaria y sus seguidores están como estaban menos lo que les costó el libro (y los que regalaron). Y es que, en el fondo, lo único que hizo es aprovecharse de la avaricia de los seguidores de la Nueva Era que van de hippies pero no te pasan el porro.
Pero que no desfallezcan sus seguidores. Byrnes en el mundo hay muchos y pronto vendrá otro gurú de la autoayuda para enseñarles a ser mejores sin esfuerzo. Sin esfuerzo pero pagando. No hace falta ser muy listo para saber que lo único que querrá es llevarse su queso.
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