Muchas canciones de Elvis Aaron Presley, el Rey del rock and roll, presentaban una gran influencia espiritual, fruto del aprendizaje musical de Elvis a través del gospel, pero el Rey no solía plantearse los dilemas morales, que atormentaban a Jerry Lee. Al menos, no parecía tenerlos cuando organizaba tremendas orgías en las que participaban Little Richard, Buddy Holly y otros rockeros adictos al sexo de los años 50.
Sammy Davis Jr declararía con posterioridad que muchas de las bacanales de aquella época —no precisamente las auspiciadas por Elvis, sino en general eran una especie de fiestas satánicas donde se intentaba recrear el ambiente de los aquelarres, en los que las brujas danzaban desnudas, invocaban al Demonio y —una vez encarnado éste en la figura de un chivo— copulaban salvajemente con él. No obstante, Sammy reconoce que el componente satánico de las orgías era lo de menos relevante.
Lo que importaba de verdad eran el sexo desmadrado y las grandes cantidades de alcohol y estupefacientes que en ellas se daban cita.Con todo, el elemento más sobrenatural en la historia de Elvis llegó con su muerte y los rumores sobre la posibilidad de que ésta fuese falsa, que llegan hasta la actualidad. Las dudas respecto a la muerte real de las estrellas del rock responden a una necesidad de los seguidores más fanáticos de consolarse por la pérdida de su ídolo, contribuyen a engrandecer el mito del fallecido y suponen una gran fuente de divertidas anécdotas, bulos y rumores. Ya se sabe, la atracción por lo oculto vende mucho, como podremos comprobar a lo largo de este libro. De Elvis se ha dicho de todo: que vive en África (según algunas versiones, en compañía de Jim Morrison, otro cadáver «dudoso» del rock), que en la tumba de Graceland sólo hay piedras, que en el ataúd está en realidad el cuerpo de otra persona (y, por ello, muchos seguidores se muestran favorables a la exhumación del cadáver para que los científicos puedan comprobar su ADN), e incluso que fue secuestrado por un ovni (!), aunque que esta última hipótesis responde al éxito de la teleserie Expediente X. Además, Elvis ha sido «visto» en cientos de ocasiones por toda Norteamérica en los sitios más diversos, desde cines hasta gasolineras, pero sobre todo en supermercados. Los desaparecidos Living Colour —cuyos componentes, de raza negra, odiaban a Elvis por considerarlo un racista— se burlaban de las apariciones del Rey en su canción ‘Elvis is dead’:

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