Led Zeppelin: bajo el hechizo de Aleister Crowley

 



Aleister Crowley, personaje por el que Jimmy Page, guitarrista de la banda, sentía una fascinación casi enfermizo.

La Bestia 666.

Alesiter Crowley nació en Leamington (Inglaterra) el 12 de octubre de 1875. Creció en el seno de una familia perteneciente a la confraternidad de Plymouth, secta irlandesa para la cual la lectura diaria de la Biblia era obligatoria. Ya de niño ofreció pruebas constantes de su naturaleza malvada: para comprobar si es cierto que los gatos tienen siete vidas intentó matar a uno de siete formas diferentes. Es evidente que al pobre animal le bastó la primera para dejar este mundo, pero el niño Crowley se entretuvo sometiendo al cadáver a otros seis asesinatos «ficticios», a cada cual más cruel. A los doce años fue expulsado de su escuela por intentar violar a un niño menor que él. Fue su propia madre quien le bautizó como La Bestia cuando era un veinteañero. Este apodo encantó a Crowley, que lo adoptó enseguida, añadiéndole el número 666.

La Bestia 666 inició su carrera como brujo en noviembre de 1898, cuando ingresó en la sociedad mágica Golden Dawn, que practicaba la magia blanca. Crowley no creía en las rígidas normas de esta sociedad y además, era partidario de la magia negra, por lo que la abandonó para experimentar sus propias teorías. Éstas eran una combinación de sus estudios sobre Cábala y Hermética con la sabiduría de las tradiciones hindú, budista y taoísta, además de diversos rituales satánicos y sexuales, unos de cosecha propia, otros tomados de los manuscritos del mago Abra-Melin. Así, Aleister Crowley desarrolló el sistema de Iluminismo Científico o Misticismo Escéptico, que más tarde denominaría Magick, «la ciencia y el arte de causar el cambio en conformidad con el deseo».

Magick mezclaba sexo, drogas y satanismo para conseguir los favores de las fuerzas ocultas. Las drogas y el sexo eran parte muy importante de las ceremonias de Crowley (la «k» final de Magick proviene de la expresión griega «kteis», con la que se denomina a los genitales de la mujer) y le servían para alcanzar estados de éxtasis que aceleraban el resultado de los rituales. Por lo que respecta a las prácticas satánicas, éstas fueron las que más problemas acarrearon a Crowley, por la brutalidad de las mismas. No se sabe si Crowley llegó a practicar alguna vez estos rituales sangrientos, pero sí que creía en su eficacia. Hay dos que destacan por su extrema violencia y sadismo. El primero de ellos, el rito de primavera, debía realizarse en el cambio de estación y consistía en matar a un toro, rajarle la barriga, violar a una chica y asfixiarla introduciendo su cabeza en el estómago del animal. El otro era más salvaje todavía: una chica debía acceder voluntariamente a ser violada y sacrificada —que actuara por voluntad propia era importante, ya que, si no, la hostilidad de la chica lo echaba todo a perder— para que su cuerpo fuese después despedazado y entregado como ofrenda a diversos dioses.[27]

Rituales esperpénticos aparte, sería en El Cairo, en abril de 1904, cuando Crowley diera al mundo su obra más notable: El libro de la Ley, que instituía un nuevo principio ético para la Humanidad, según el cual «hacer lo que se quiera será toda Ley». Este principio de afirmación de la libertad individual, de la insumisión a los dictados morales y de sacrificio que predica el cristianismo sería el pilar de la corriente satanista de la era moderna. Esta influencia se ve especialmente en los fundamentos de la Iglesia de Satán de Anton LaVey.

El fin de la Primera Guerra Mundial supondría también el fin del exilio voluntario de Crowley en Estados Unidos, una de las etapas más grises de su vida, y la aparición de la Abadía de Thelema, el templo donde La Bestia 666 podría captar nuevos adeptos que le ayudaran a difundir sus teorías. Emplazada en Cefalú (Nápoles), la Abadía se convirtió en escenario de las dantescas actividades de Crowley (sacrificios de animales, sexo anal con hombres y mujeres, consumo diario de drogas duras, ceremonias satánicas), hasta que un joven discípulo murió en Thelema —al parecer, por causas naturales— y La Bestia 666 fue expulsada de Italia.


Olvidando sus rituales de magia negra y basándose únicamente en las doctrinas individualistas de Crowley, el satanismo moderno — y LaVey es especialmente insistente a este respecto— se aleja de la superstición popular, que lo ve como un rito en el que se sacrifican niños y animales en aras de un anti-Dios sanguinario. He aquí las ideas claves que resumen la doctrina Telemita y que, como se puede comprobar, casan con la actitud egocéntrica de las estrellas del rock, por lo que no es de extrañar la íntima relación que entre esta música y Satán se ha producido a partir de la popularidad que adquirió Crowley en la segunda mitad de los años 60

Es evidente que cualquier estrella de rock podría, al menos, sentirse atraída hacia ideas que defienden con tanta claridad su modus vivendi. Y eso fue, exactamente, lo que le sucedió a Jimmy Page.

Led Zeppelin es una de esas bandas británicas que, como los Rolling Stones, se desmarcó de la corriente pop de su país representada por The Beatles en favor del viejo blues del Delta. Por ello, es más que probable que, al absorber el legado sonoro de Muddy Waters, Robert Johnson y compañía, se empaparan también de la leyenda diabólica de la música del Mississippi.

Según dicha leyenda, el maléfico Page convenció a Plant y a Bonzo —cuatro años más jóvenes que él y más fácilmente manejables que el curtido John Paul Jones— para unirse a sus prácticas satánicas y vender su alma al Diablo, transacción que ya habían realizado el bluesman Robert Johnson e incluso el violinista decimonónico Nicolo Paganini. A partir de este bulo, todas y cada una de las desgracias y polémicas en las que se vio envuelta la banda, así como su salvaje comportamiento, fueron explicadas en clave de venganza llegada del Averno.

El primer Lp de Led Zeppelin vio la luz el 12 de enero de 1969 y daba fe del gusto de la banda por el blues y las atmósferas densas. El primer guiño de Jimmy Page —el resto de la banda no sabía de qué iba el tema— al satanismo se produciría en algunas de las primeras copias de Led Zeppelin III y del sencillo ‘The Inmigrant Song’ (La canción del inmigrante), en cuyas galletas (parte interior del disco en la que no hay grabado ningún sonido) estaba impresa la ley suprema de Aleister Crowley: «Do what you wilt». No sería, sin embargo, hasta su cuarto trabajo, editado el 8 de noviembre de 1971 y conocido como Led Zeppelin IV o como Simbols (Símbolos) cuando la afición de Jimmy Page por la brujería aflorara a la superficie para el conocimiento del gran público.

Anteriormente, ya habían tenido polémica durante su gira de 1970 por Estados Unidos, donde fundamentalistas cristianos les habían acusado de ser embajadores infernales, aunque esto no es en absoluto sorprendente, ya que tanto Led Zeppelin como Black Sabbath y los Rolling Stones tuvieron que sufrir este tipo de comportamientos en cada una de sus visitas al país de las libertades

Jimmy Page también había confirmado al mundo su interés por la figura de Aleister Crowley cuando adquirió la Boleskine House, la mansión dieciochesca a orillas del Lago Ness en la que había vivido La Bestia 666. Cuenta la leyenda que Crowley se desplazó hasta allí porque necesitaba absoluta tranquilidad para realizar con éxito sus rituales mágicos. Sin embargo, éstos, lejos de ser un éxito, escaparon del control del brujo y llenaron el pueblo de malas vibraciones. En pocos días, un jardinero intentó matar a Crowley sin motivo alguno, una clarividente que trabajaba con él regresó a Londres y se convirtió en prostituta y el carnicero local se mató al cortarse con un cuchillo.[29]

Cuando Page compró la casa, decorada por un famoso satanista y con un signo del zodiaco en cada habitación, ésta arrastraba una leyenda siniestra que incluía al monstruo del lago, la incineración de un sacerdote y de sus fieles décadas atrás y la aparición de la cabeza de un hombre en las noches de luna llena. Además, durante la estancia en la casa de Jimmy y su mujer Charlotte, uno de los guardianes de la finca se volvió loco. A otro tuvieron que enviarle a un psiquiátrico, y dos amigos del matrimonio que se hallaban de visita llegaron a creerse que eran Jimmy y Charlotte. Si a esto añadimos que Page adquirió otros objetos (manuscritos, cuadros, ropa) de Crowley y que realizó rituales de brujería ataviado con sus túnicas, no es de extrañar que los fans del grupo identificaran los símbolos de Led Zeppelin IV con el satanismo. Con sus peculiares aficiones, Page no hacía sino alimentar el mito de la venta de su alma al Diablo.

En la actualidad, el guitarrista niega que Led Zeppelin o él mismo estuviesen implicados en ritos satánicos, pero hechos como la compra de la Boleskine House hablan por sí solos. Existe incluso constancia visual de su interés por la brujería: en el vídeo The Song remains the same (La canción sigue siendo la misma), la primera aparición de Jimmy Page se produce de espaldas mientras toca una mandolina. Cuando la cámara se le acerca por detrás, Page se da la vuelta y muestra unos ojos rojos encendidos. En el vídeo se intercala una actuación de Led Zeppelin en el Madison Square Garden de Nueva York con las fantasías de cada miembro de la banda. La de Page llega después de un solo de guitarra ejecutado con un arco de violín en ‘Rain Song’ (Canción de la lluvia). Page, vestido como un mendigo medieval, escala una montaña en cuya cima le espera un mago ataviado con una túnica blanca que sostiene un farol. Page le mira a la cara, que es la suya de viejo. En un primer plano, la cara del mago rejuvenece progresivamente hasta mostrarnos el rostro de un Page niño sobreimpresionado sobre la luna llena. Finalmente, con una espada, el mago traza una estela multicolor.

El polémico Simbols es considerado por muchos la obra cumbre del cuarteto británico. Jimmy Page quería, en un principio, publicarlo en forma de cuatro EPs diferentes, la portada de cada uno de los cuales sería un símbolo que representaría a cada miembro de la banda. Ante la negativa de la compañía discográfica Atlantic, Page se resignó, pero impuso que en el exterior del disco no apareciera ninguna referencia al nombre del grupo, ni un título, ni el logotipo de la compañía ni el número de catálogo en el lomo. Los únicos detalles que se incluyeron —eso sí, en la carpeta interior— fueron las canciones, los detalles de la grabación, el nombre de Page como productor y las letras de ‘Stairway to Heaven’ (Escalera bacía el cielo), joya del disco y de la carrera musical de Led Zeppelin.

Aparte de los rifirrafes de Page con Atlantic, la historia siniestra del disco comienza ya desde la portada, que presenta la foto de un anciano doblado por el peso del fardo de ramas que lleva atado a la espalda. Según Page, este personaje es una reelaboración del Ermitaño del Tarot. En dichas cartas, representa al símbolo de la sabiduría y, según declaraciones del propio Page, se trata de alguien que está en armonía con la naturaleza, que toma de ella pero que le da algo a cambio». Sin embargo parece ser que el anciano tiene un gran parecido con George Pickingale, famoso brujo de la Inglaterra victoriana del que se cuenta que siempre parecía tener la misma edad. En el libro Led Zeppelin. Heaven and Hell (Led Zeppelin: Cielo e Infierno) Charles R. Cross y Erik Flannigan sostienen que la foto pertenece a una sesión realizada ex profeso para el disco, pero Page comentó en una entrevista de 1971 que el retrato lo había comprado Robert Plant delante de él en una cacharrería de Reading. Fuese como fuese, George Pickingale murió aplastado por una cruz en 1909, por lo que la persona de la foto no podía ser él si creemos a Cross y a Flannigan, aunque sí podríamos encontrarnos ante un antiguo retrato —casi un daguerrotipo— del brujo decimonónico si es cierto que Plant lo compró en Reading[ Un último detalle que cabe reseñar de la portada es el halo azul que parece salir del bosque que ocupa un segundo plano. En el folklore celta, dicho halo indicaba actividades druídicas.

En la carpeta interior del disco, el misterio continúa. Como ya se ha dicho, no aparecen los nombres de los miembros de Led Zeppelin, sino unos misteriosos símbolos que ellos mismos eligieron para representarles. Robert Plant escogió una pluma rodeada por un círculo; Bonzo, tres círculos; Jones, tres óvalos cortando un círculo y, por último, Page se dio a conocer a través de la palabra Zoso, cuyo significado nunca ha querido desvelar, y probablemente nunca lo hará, aunque algunos especulan con que fue extraído por el guitarrista de algún libro de alquimia.

Como se puede comprobar, no hay nada en la letra de esta canción que induzca a realizar de ella una interpretación en clave satánica, aunque algunos críticos, de forma artificiosa y forzada, han querido identificar a la «Dama» con la heroína. Sin embargo, cuando escuchamos la canción hacia atrás, comienzan a aparecer los mensajes ocultos relacionados con Satán.

En marzo de 1973 se publicó el quinto Lp de Led Zeppelin, Houses of the Holy (Las casas de lo sagrado). No había nada sospechoso de satanismo en él si excluimos la ilustración interior, que muestra a un adulto ofreciendo a una niña como sacrificio al sol que asoma tras las ruinas de un castillo. Sin embargo, para no dejar lugar a dudas sobre si Page continuaba siendo aficionado al ocultismo, el guitarrista se encontraba inmerso en la composición de la banda sonora de Lucifer Rising, la película de Kenneth Anger en la que, recordemos, Keith Richards y Mick Jagger tuvieron gran interés en participar como actores. Page compartía con Anger algo más que este proyecto común, ya que Anger era también un destacado admirador de Aleister Crowley. 

Con su siguiente disco, Physical Graffiti (Grafiti físico), Led Zeppelin se estrenaba en Swan Song, su propia compañía disco gráfica, y continuaba insinuando las relaciones de la banda con el satanismo. La portada y la contraportada de este disco doble muestran la fachada del número 96 de la calle St Marks, en Nueva York, un edificio de estilo decimonónico con múltiples ventanas. En las fundas interiores se reproducen portada y contraportada, pero con las ventanas ocupadas por imágenes de diversos personajes. Entre ellos, por supuesto, un viejo conocido: Aleister Crowley.

Durante la gira de presentación de este álbum, la leyenda maléfica de Led Zeppelin se había instalado como un hecho probado en la mente de muchos de sus seguidores y comenzaba a causarles los primeros problemas. Los miembros de la banda empezaron a recibir amenazas de muerte —pese a ser anónimas, es de suponer que fueran obra de los desquiciados grupos ultracristianos de Estados Unidos—, por lo que se contrató a dos guardaespaldas. Estas amenazas se han prolongado hasta la actualidad, ya que en 1993 un joven intentó agredir a Jimmy Page con un cuchillo por sus presuntas vinculaciones satánicas. En Los Ángeles, una chica se acercó a Danny Goldberg —encargado de Swan Song en Estados Unidos— y le dijo que sabía que algo malo iba a suceder en uno de los próximos conciertos de la banda. La chica no era sino Lynette Fromme, Squeaky, una de las 33 primeras discípulas de Charles Manson.

El año 1975 marcó también el comienzo de la decadencia del grupo y de una serie de desgracias y contratiempos que el público, por supuesto, achacaría a una suene de maldición de ultratumba. Algo debía ir mal en las relaciones entre Led Zeppelin y Belcebú. En julio de ese año, Jimmy Page, su mujer y su hija —cuyo nombre,

Scarlet, (Escarlata) añade más leña al fuego, ya que Aleister Crowley denominaba a Leila Waddell, su compañera habitual hasta poco antes de su muerte, Mujer Escarlata— se fueron de vacaciones a la isla griega de Rodas junto con Robert Plant, su mujer y sus dos hijos. El 3 de agosto, Page se fue a Cefalú a visitar la Abadía de Thelema y quedó en reunirse con los demás una semana más tarde. Un día después, la mujer de Robert Plant tuvo un accidente de tráfico en el que estuvo a punto de morir. Con ella viajaban Robert, que se fracturó un codo y un tobillo y se lesionó gravemente la espalda; los hijos del matrimonio Plant, que sólo sufrieron algunos rasguños, y Scarlet Page, que resultó ilesa. Para muchos estaba claro: algún rito malvado debía haber realizado Page en Thelema para que justo un día después de su marcha sus compañeros de viaje sufrieran aquel desafortunado accidente.

A consecuencia de esta primera desgracia, se llegó a publicar que el mismísimo Robert Plant acusaba a Jimmy Page de ser el culpable del accidente a causa de sus relaciones con las fuerzas del más allá. Quizá, a modo de disculpa o aclaración, se incluyera en Presence (Presencia, 1976), el Lp que marca el inicio de su declive artístico, la canción ‘Nobody’s fault but mine’ (La culpa no es de nadie, sino mía) cuyas letras sobre el Diablo estaban inspiradas en una composición del bluesman Blind Willie Johnson, que data de 1928.

La portada elegida para Presence fue una foto de la revista Life en la cual una familia convencional sentada a la mesa contempla un obelisco negro que hay en el centro de la misma. En las fotos del interior, el obelisco continúa apareciendo. No obstante, ni ‘Nobody’s fault but mine’ ni el misterioso símbolo evitaron que Presence fuese un fracaso comercial y que recibiera duras críticas.



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