La masonería en los medios de comunicación ha estado presente debido a su carácter secreto y a su participación en diferentes procesos sociales y políticos. De manera que, “los asuntos relacionados, clara o veladamente, con las logias francmasónicas han tenido y siguen teniendo —al menos en España y otros países europeos y americanos—, un considerable atractivo” . La cultura popular se ha inspirado en múltiples mitos, creencias e imaginarios, para incorporar en diversos bienes culturales mediáticos como películas,
novelas, series, e incluso dibujos animados, referentes simbólicos que representan la tradición masónica.
En cuanto a los dibujos animados, es uno de los géneros audiovisuales con más éxito desde la llegada de la televisión. Se reconoce como un género que se adapta al idioma popular y combina el contexto en el que se desarrolla. Como técnica de creación audiovisual, la animación tiene la capacidad de narrar cualquier tipo de historia, y, por tanto, puede ser dirigida al público infantil, así como al público adulto, siendo uno de los primeros géneros presentes en los horarios estelares de las principales cadenas de televisión .
Al mismo tiempo, la animación es considerada costosa y de difícil producción. Por esta razón, son pocos los países en el mundo que tienen la capacidad de realizar y exportar este tipo de contenidos . Los principales países productores son los Estados Unidos de América y Japón, que han desarrollado dos grandes tradiciones: los dibujos animados, conocidos también como cartoons y el anime14.
La mayor parte de los dibujos animados se importan y, en consecuencia, reflejan la cultura y los modos de vivir de los países de donde provienen. En México, donde la producción de animación es poca, la mayor parte de las series animadas que se transmiten son importadas y poseen una mayor influencia de la cultura norteamericana .
Así, el contenido de este género ha contribuido a la institucionalización cultural de la sociedad como reproductora de ideas y significados dominantes de otra cultura, que ha sido apropiada por las audiencias y que modifica la realidad para generar significados propios. Desde una mirada intersemiótica , el contenido y la traducción que se hace de las creencias sobre el tema masónico se ubica como parte de la narrativa y se manifiesta en las estructuras formales de un capítulo animado; es decir que se evidencia incluso desde la elección del título, pero está presente en el género, los personajes, el uso del lenguaje verbal, la elección de planos, la organización de la narrativa, entre otros. De esta manera, se conciben como unidades estructurales que retoman la ideología masónica para plasmarla en el plano sustancial del contenido. Se identifican, por ejemplo, elementos estratégicos como el uso de cierta música, la elección de inicios y finales de cada historia, los roles de género
de los personajes como parte de los procesos de iniciación, entre otros que más adelante se describen a detalle.
Por su parte, desde la teoría de recepción, Guillermo Orozco expone que la televisión reproduce patrones culturales que a través del televidente se crean como nuevos significados que participan en las determinaciones dominantes . Este proceso se realiza por diversos mecanismos de significación que permiten desdoblar los códigos de significación dentro de los contenidos audiovisuales, los cuales de manera cultural encodifican la realidad y permiten significados múltiples a partir de los marcos culturales que poseen las audiencias. Esto, en última instancia, significa que la representación de lo real es el reflejo de los significados existentes combinados con las interpretaciones que las audiencias puedan generar.
Finalmente, la producción de significados depende del uso común de códigos y de la selección de los códigos según el contexto de referencia específico. Esta conjunción conforma “una manera de percibir y conferir sentido a la realidad que se va universalizando” .

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