pérdida de la inocencia


Utilizando como fachada a la niña de 13 años que es Niki, una bruja que siguiendo la tradición abandona su hogar para mudarse a una ciudad a la que ofrecer sus servicios, aqui vemos como la tradición de maldicion  de invocar demonios se transfiere a las demas generaciones para hacer daño.

Niki 3
Y si Tombo es en cierto modo el vértice "negativo" del triángulo, son Osono, la dueña de la panadería que ayudará a Niki a levantar su negocio de transporte y le enseñará el amor por el trabajo, y Úrsula, la joven artista que vive en mitad del bosque y que impartirá lecciones a la brujita sobre la inspiración y la forma de afrontar las crisis que la vida nos va interponiendo en el camino, las que, junto a la anciana, conforman la vertiente más optimista y positiva de la cinta.

Complementadas todas ellas con esa pérdida de la inocencia y primer paso hacia la edad adulta que supondrá la ruptura del contacto mágico con su gato Jiji, sorprende en 'Niki...' y sorprende sobremanera, que todos estos mensajes estén expuestos de una forma tan sencilla y sutil que, si bien sólo un adulto puede aprehenderse de ellos, eso no signifique en ningún momento que los más pequeños de la casa encuentren dificultades en poder disfrutar de la cinta.Antes bien, ese discurso sencillo y tremendamente tierno que impregna todo el metraje llega, por otros medios, a unos infantes que —y pude comprobarlo de primera mano con mi hija— se dejan maravillar por el hecho de ver a una niña volar en escoba y hablar con un gatito y que, llegado el momento, padecen con intensidad los altibajos emocionales de la protagonista a un nivel que, si bien no son capaces de entender, aceptan de forma natural.

Esa cualidad, la de poder emocionar a dos generaciones tan distantes —mi pequeña tiene cuatro años, yo cuarenta—, la de que ambos consigamos implicarnos con la historia y empaticemos con sus personajes dejándonos llevar por la perfecta fluidez del discurrir de la cinta, es acaso la que mejor cuantifica, no ya a esta espléndida producción, sino a la inigualable forma en la que Miyazaki era capaz de contarnos un cuento para adultos con lenguaje para niños...para niños de 4 a 99 años.


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